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ARTE URBANO

Seb, una identidad que no negocia la calle

No persigue likes ni fórmulas cerradas, pero sus obras aparecen una y otra vez. En esta nota, el artista colombiano nos explica el espacio público como forma de vida.

Portada de Seb, una identidad que no negocia la calle

Seb en primera persona.

Por Agustin Dominguez Prieto

Última actualización el 18 de febrero de 2026

Comenzó a pintar a los 14 años y el arte urbano moldeó su forma de vivir, pensar y trabajar. Seb es una voz que no negocia sus orígenes. Es artista y grafitero. Oriundo de Manizales, Colombia y con más de 16 años de experiencia en intervenciones en el espacio público. Su obra se mueve entre el realismo, la construcción de personajes y el collage, sostenida por una práctica constante y una identidad profundamente callejera. “Yo nunca me he concebido como un artista de galería; el espacio público es mi vida, afirmó.

Crecer sin borrar el origen

El recorrido de Seb comenzó en el graffiti de letras, como sucede en gran parte de las trayectorias que nacen en la calle. Con el tiempo, su curiosidad lo llevó a expandirse hacia el arte urbano, donde incursionó en el realismo y la creación de personajes, hasta consolidar una obra donde conviven composición, color y recursos propios del diseño gráfico. “Para mí es clave que se note de dónde vengo, que haya una esencia callejera en lo que hago”, explicó. Su formación como diseñador visual aportó herramientas académicas que hoy conviven con una práctica forjada en la experiencia directa del muro.

Imagen del artículo: Seb, una identidad que no negocia la calleUn mural realizado a mediados de 2025, ubicado en su ciudad natal.

Música, cultura urbana y el primer impulso

La música, especialmente el hip hop y el reggae, fue uno de los primeros disparadores visuales que lo conectaron con la estética urbana, a través de portadas, videoclips e imaginarios ligados a la calle. “El hip hop para mí no es solo música, es un estilo de vida, señaló. En paralelo, cuenta que un videojuego de culto para la cultura del graffiti, Getting Up, terminó de activar su deseo de intervenir el espacio público y salir a pintar junto a amigos del colegio.

Pintar como ritual

Para Seb, la pintura no es solo expresión: es disciplina. Asume su práctica artística como un trabajo, con horarios, constancia y una relación casi ceremonial con el acto de pintar, que muchas veces ocurre de noche. “Pintar se volvió un ritual y me lo tomo con demasiada seriedad”, afirmó.

En su trabajo aparecen patrones claros, y uno de los más fuertes es la visibilización de la cultura afro, abordada desde un lenguaje urbano y contemporáneo. Lejos de representaciones folclóricas, Seb inscribe esa identidad en la ciudad, la música y la experiencia cotidiana de la calle.

“Ese lado afro hace parte de mí y de lo que me trajo hasta acá”, expresó. Esta búsqueda se articula con una idea de identidad latinoamericana atravesada por lo urbano, lo marginal y lo actual, más que por narrativas tradicionales.

Imagen del artículo: Seb, una identidad que no negocia la calleTambién en su Manizales natal, este mural fue concebido en 2024.

Un estilo en movimiento

La práctica de Seb se apoya en una técnica mixta que combina vinilo y aerosol, una metodología que surgió inicialmente como respuesta a la falta de recursos y terminó consolidándose como una decisión estética. “Empecé así por necesidad y después se volvió mi forma de trabajar”, comentó. El vinilo establece la base cromática y el aerosol aporta volúmenes, sombras y detalles, reforzando el carácter matérico de sus piezas.

El colombiano rechaza la idea de un estilo fijo e inmutable. Para él, la exploración permanente es una necesidad vital y creativa. “Si yo me obligo a pintar siempre lo mismo, me estaría silenciando, advirtió.

El espacio público como experiencia 

Cada muro implica nuevas variables. Permisos, problemas técnicos, relaciones con vecinos y situaciones imprevisibles que obligan a adaptarse constantemente. “En la calle siempre pasa algo y eso te obliga a soltar el control, reflexionó. Esa inestabilidad es, paradójicamente, uno de los mayores motores de su práctica.

A la hora de elegir dónde pintar, Seb prioriza la acción continua por sobre los criterios cerrados. Pintar seguido, recorrer la ciudad y sostener presencia resulta más importante que esperar condiciones ideales. “Si empiezo a poner demasiados requisitos, me limito a mí mismo, sostuvo.

Una obra bisagra

Dentro de su trayectoria, una intervención realizada en el festival El Mero Poder, en Armenia, marcó un punto de inflexión. Allí identificó una composición y un manejo de elementos que le permitieron reconocer una línea propia. “Sentí que había encontrado algo con lo que me identificaba, recordó.

Lo efímero y el deseo de permanencia

Aunque asume el carácter efímero del arte urbano, busca prolongar la vida de sus obras, especialmente en Manizales, mediante el cuidado y la renovación de los muros. 

Una característica distintiva es que evita dirigir la lectura de sus obras y prefiere que el espectador construya sentido desde su propia experiencia. “Cuando uno explica todo, se pierde la magia del arte, concluyó.

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