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ARTE URBANO

Futurismo, historia, experimentación y miradores, todo eso y más en el Palacio Libertad.
Entré al Palacio Libertad, el antiguo Palacio de Correos convertido en el centro cultural más grande de Latinoamérica, para aprovechar la programación del día. El edificio conserva su imponencia histórica, pero basta cruzar las puertas de su sede en Sarmiento 151 para descubrir un entramado de salas, pasillos y miradores que funciona como una máquina cultural en movimiento.
Mi primera parada fue La Pampa Cósmica de Pérez Celis, en el segundo piso. Esta es una videoinstalación inmersiva que transforma la Sala Inmersiva en una cápsula futurista. La obra reinterpreta el período pampeano del artista a través de proyecciones digitales, colores en expansión, símbolos en movimiento y una música expectante que acompaña el viaje.
La experiencia parte del mural Fuerza América, que funciona como eje luminoso para un recorrido que convierte la pintura en un territorio perceptivo. Las imágenes se expanden en todas las direcciones y permiten entender esa declaración de Pérez Celis de los años 60 y 70: “Los argentinos viviendo en La Pampa vivimos en el espacio”.
Imagen de la proyección de La Pampa Cósmica.
En el final, las palabras del artista aparecen suspendidas en la pantalla y condensan su pensamiento sobre el arte y el territorio. Primero, una reflexión que resume su filosofía creativa: “El arte es lo único que hace permanente al ser humano; solo la fuerza que no está en el tiempo resiste al tiempo.” Y, enseguida, otra frase que ancla su obra en la identidad argentina y en esa geografía que lo marcó para siempre: “Los argentinos estamos integrados al espacio naturalmente. La Pampa, con su inmensidad y su dimensión, ya nos proyecta hacia zonas que parecen de la estratósfera.”
Imagen de la proyección de La Pampa Cósmica.
Seguí hacia el cuarto piso, donde se encuentra el Sector Evita, una muestra permanente que recrea con una fidelidad impresionante el despacho que utilizó durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón. A la izquierda, una enorme montaña de cartas recuerda las miles de solicitudes que recibía y respondía a mano. El resto del espacio combina fotos, teléfonos, máquinas de escribir, juguetes de la Fundación Eva Perón, bicicletas y objetos cotidianos que evocan su labor social y política. La sensación de estar entrando en 1946.
El despacho, considerado el más suntuoso del edificio, conserva su imponente estructura de madera y mármol, restaurada para recuperar su brillo original. Desde allí, Evita atendía delegados sindicales, firmaba convenios colectivos y coordinaba donaciones que luego se distribuían por todo el país.
Cerré la visita con Soberanía de las cosas, la muestra curada por Jazmín Adler que reúne pinturas, esculturas, videos e instalaciones construidas a partir de hongos, ruinas industriales, desechos tecnológicos, maquinarias, ficciones, cuerpos, materias y flujos de toda clase. La propuesta desarma la separación entre naturaleza y sociedad e invita a un Parlamento donde las “cosas” tienen voz propia y se organizan en comunidad.
Soberanía de las cosas.
La idea es interesante, pero también deja ver algo muy típico del arte conceptual: hay piezas que realmente encuentran una vuelta, que combinan materia y sentido de una manera que te atrapa, y otras que caen en el clásico recurso del “amontonemos objetos y prendamos un par de pantallas”.
Soberanía de las cosas y una sala bastante particular.
El Palacio Libertad es el tercer centro cultural más grande del mundo. Con más de 100.000 metros cuadrados, está ubicado en el barrio de San Nicolás dentro del histórico edificio del ex Palacio de Correos y Telecomunicaciones. Se inauguró en 2010 como Centro Cultural del Bicentenario, renombrado en 2012 como Centro Cultural Kirchner y designado finalmente como Palacio Libertad en 2024. Cuenta con más de diez salas, una capacidad simultánea superior a 5000 visitantes e incluye sectores históricos restaurados como los salones de Honor, de los Escudos y el de los Buzones.
En la recorrida por los diferentes pisos, es imposible no prestarle atención a la enorme Ballena Azul. Se trata de la sala sinfónica principal del edificio, suspendida como una criatura monumental dentro del espacio. Sus curvas, la ingeniería que la sostiene y el contraste entre lo histórico y lo moderno hacen que cada nivel ofrezca un encuadre distinto.
No me uní a la visita guiada de las 19 Hs, pero recomiendo hacerla porque permite acceder al espectacular mirador del noveno piso. Desde allí la ciudad aparece como una postal singular. Ese punto alto del recorrido es una de las mejores formas de entender la escala urbana que rodea al Palacio Libertad.

Vista desde el mirador [Imagen], por Palacio Libertad.
Las muestras pueden visitarse de miércoles a domingos, de 14 a 20 Hs, sin reserva previa y con acceso totalmente gratuito. Los sábados, domingos y feriados se suman actividades y exposiciones especiales, por lo que siempre hay algo diferente para ver.
Entrá en este link y no te pierdas de nada: Cronograma del Palacio Libertad
Yo fui un miércoles, alrededor de las 15:30 Hs, un horario que resultó ideal por la baja afluencia de público. Afuera hacía 30 grados y la humedad era intensa. Adentro no hacía calor, aunque un poco de aire acondicionado no hubiera estado mal. El recorrido se distribuye en varios niveles conectados por escaleras mecánicas, ascensores y también escaleras comunes. Un dato de color es que conservan la fachada original de los antiguos elevadores del edificio, un detalle que enriquece la experiencia.
Cada vez que llegaba a un piso, el personal, siempre amable, me indicaba hacia dónde continuar, y los agentes de seguridad, igual de predispuestos, también respondían con precisión ante cualquier consulta. En cada nivel hay alguien que te pregunta hacia dónde querés ir y te orienta sobre dónde queda cada muestra, lo que hace que el recorrido sea sencillo, acompañado y muy disfrutable.
Llegar es sencillo, porque además de estar ubicado en pleno Centro porteño, el subte literalmente está en la puerta, con la estación Correo Central (Línea E) a pocos metros del ingreso principal sobre Sarmiento. También se puede acceder desde otras estaciones cercanas como Catedral (Línea D) y Florida (Línea B). Varias líneas de colectivo (7, 22, 24, 28, 29, 33, 45, 59, 67, 91, 100 y 152) tienen paradas en la zona. Para quienes opten por ir en bicicleta, las ciclovías de Avenida Corrientes y Diagonal Sur conectan directamente con la manzana del edificio.
Cuando salí, caminé tres cuadras hasta La Juana, donde pedí un café con medialunas. Ese combo porteño, simple y perfecto, fue el cierre ideal. Buenos Aires tiene esa particularidad que la mayoría de sus cafeterías son espectaculares, incluso las más pequeñas, y siempre ofrecen un refugio cálido después de una tarde intensa.
Bonus track
Una curiosidad es que la exposición Toy Story 30: Exposición Aniversario continúa en exhibición y puede visitarse en el séptimo piso. Para ingresar, es necesario solicitar previamente las entradas en el acceso principal del edificio, ya que el cupo es limitado y se organiza por horarios.
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