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No es IA: Kriss Kyle saltó un auto de Fórmula 1

El reconocido rider de origen escocés voló en BMX sobre un auto de Fórmula 1 en un salto real que cruzó las bicicletas con el automovilismo de élite.

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Kriss Kyle saltando un auto de Fórmula 1 (Red Bull).

Por Mateo Modic

Última actualización el 26 de enero de 2026

¿Conocías la historia del salto de un rider por encima de un auto de Fórmula 1 a toda velocidad? Aunque parezca difícil de creer, sucedió y el escocés Kriss Kyle fue el protagonista arriba de la bicicleta.

Un F1 abajo, un rider arriba: el salto imposible de Kriss Kyle

El deporte urbano ha sido deleitado con una serie de acrobacias que marcaron un antes y un después en la historia de la disciplina, tanto por el porcentaje de peligrosidad, locura y epicidad que lleva cada uno: desde el feeble grind de Leticia Bufoni dentro de un avión en pleno vuelo a más de tres mil metros de altura, pasando por la aventura de Kenneth Tencio en el volcán Turrialba hasta el día en el que Sandro Dias patinó en el puente Estaiadinha de San Pablo. Hitos que quedarán para siempre en las páginas doradas del deporte urbano, demostrando que los límites existen solo para ser desafiados.

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El momento del salto de Kriss Kyle sobre un auto de Fórmula 1 (Red Bull).

Y en este apartado, el escocés Kriss Kyle es dueño de una página que también será recordada para siempre en la historia del BMX: su salto sobre un F1 a toda velocidad pilotado por el emblemático piloto David Coulthard. Sí, así como lees.

El legendario rider nacido en Dumbarton pasó por encima de un Red Bull RB7, coche de Fórmula 1 diseñado por Adrian Newey para el equipo Red Bull Racing y utilizado por los pilotos Sebastian Vettel y Mark Webber, manejado por David Coulthard, leyenda del automovilismo, ex piloto de Red Bull Racing y también de orígen escocés, mientras este circulaba a fondo en el Circuito de Knockhill. Un salto que no solo dejó una huella imborrable en el currículum de Kriss Kyle, sino que también elevó al BMX a una escala nunca antes vista, fusionando riesgo, velocidad y espectáculo puro en un momento que quedará grabado para siempre.

La preparación del salto de Kriss Kyle

Saltar un coche de Fórmula 1 a toda velocidad no es una actividad que se practique todos los días, y por ello Kriss Kyle tuvo que completar un amplio listado de preparativos antes de hacer historia en el Circuito de Knockhill: no solo para poder realizar el salto a la perfección, sino también para evitar un accidente y no ser golpeado por el automóvil, tal vez la parte más importante y temerosa del desafío. 

La etapa previa al salto se dividió en tres partes: altura del salto, timing y conocimiento del piloto que manejaría el Red Bull RB7 al momento del desafío en Dunfermline.

Durante el primer obstáculo, el rider escocés debía asegurarse de poder no solo saltar la altura máxima del vehículo (0.95 metros), sino también mantenerse en el aire el tiempo suficiente para poder atravesarlo de principio a fin sin inconvenientes (1.30 metros). La dificultad del salto era tal que el propio Kriss Kyle reconoció que este era el punto más alto al que se había enfrentado en su carrera: con ayuda de la tecnología, el escocés pudo identificar cuál debía ser el movimiento y el punto exacto del salto y logró tachar del listado el primero de los tres obstáculos de cara al gran desafío en el Circuito de Knockhill.

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Kriss Kyle cara a cara con el Red Bull RB7, el auto que protagonizó el desafío (Red Bull).

Ahora el desafío tenía como protagonista el timing y Kriss debía sincronizar de manera perfecta y exacta el momento del salto con el paso del auto a toda velocidad. ¿Qué tan difícil era? Tan solo tenía una ventana de 0.2 segundos para lograrlo, menos que el parpadeo de un ojo. Para ello, el escocés realizó una serie de pruebas acompañado de su amigo George Eccleston en una pista de karting en Gales. Y el timing era otro objetivo menos de cara al gran desafío.

Ya habiendo conocido a su compatriota David Coulthard, quien sería el piloto del Red Bull RB7 el día del salto, la hora de la verdad había llegado. Pero no todo sería tan sencillo como ir al circuito y probar el salto de primera: la práctica y la seguridad de que el salto saldría bien estaba primero. Kriss debió completar de manera correcta una serie de cinco intentos al hilo, donde la altura y el timing del salto sea la perfecta. Ya con eso logrado, el salto verdadero llegó y el resultado ya lo conocemos. El rider escocés saltó con un bunny hop el Red Bull RB7 a toda velocidad, quedó en la historia del BXM mundial y el deporte urbano sumó un nuevo hito en su legado.

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