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ARTE URBANO

Fio Silva, la muralista que transforma muros en escenas de vida, movimiento y naturaleza.
Fio Silva es una muralista argentina nacida en Buenos Aires. Desde sus inicios comenzó a dibujar y pintar en el espacio público con el objetivo de plasmar sensaciones vinculadas a la vida y la naturaleza. Aves dinámicas, animales en acción y diversas composiciones caracterizan una obra que dialoga con el tiempo, la fuerza y el entorno. A sus 34 años, cuenta con una trayectoria internacional que abarca tres continentes, América, Europa y Asia. En esta entrevista, nos explicó cómo el espacio público se volvió su consultorio personal, donde transforma emociones en color y las comparte con la gente como un anhelo de libertad.
“Soy una pintora argentina, nacida en Villa Tesei, Hurlingham, Buenos Aires. Mi trabajo se desarrolla mayormente en el espacio público, aunque también pinto lienzos y utilizo otros formatos.”
“Después de terminar el colegio empecé a estudiar Diseño de Imagen y Sonido en la UBA. Durante el ciclo de ingreso tuve dibujo técnico y artístico, y ahí descubrí que me gustaba mucho. A los 20 años una amiga me regaló aerosoles y salí a pintar a la calle con un grupo de chicos que hacían graffiti. Desde ese momento empecé a buscar muros y pintar por mi barrio.”
“En mis comienzos seguía mucho el trabajo de artistas latinoamericanos y europeos como Jazz, Seher One, Blu, Banksy, Hera Kut y Bastardilla, entre otros.”
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“Me gusta pintar aves y figuras orgánicas en movimiento. Siempre trabajo con la intención de expresar algo vivo, a través de la composición y los colores. Me interesa transformar un muro gris y vacío en algo que transmita vida, y dejar que el paso del tiempo también transforme la obra.”
Fio Silva abraza la naturaleza efímera del muralismo.
“Mi idea es compartir pinturas que expresen vida y movimiento. Lo estático se estanca. La vida es transformación constante. Amo pintar aves porque representan algo liviano y libre, y me gustaría transmitir esa fuerza y esa sensación a través de mi trabajo.”
“Trabajo mucho con el iPad, busco imágenes de referencia y armo collages como guía. No es algo rígido. Frente a la pared preparo los tonos en el momento e improviso influenciada por el contexto. Me gusta trabajar con flora y fauna autóctona para que el mural dialogue con el lugar.”
Del boceto digital al muro.
“El espacio público debería reflejar quiénes somos como sociedad. Pintar en la calle es un acto social, influenciado por el clima, la cultura y lo que sucede alrededor. La obra se comparte desde el inicio. Es efímera, lo que permite cambio y renovación. Pintar en la calle es una excusa para dialogar con otros y sorprender a quien pasa.”
“Hoy los murales forman parte de proyectos de gestión pública o privada, con paredes ya seleccionadas. A partir de eso investigo el contexto y hablo con quienes habitan el lugar. Busco que el mural dialogue con elementos del entorno para que las personas lo sientan propio y parte de su identidad.”
“Es algo inherente. Soy argentina y, aunque viaje y pinte en otros países, el uso del color y las formas nace de mi cultura. Utilizo colores vibrantes, escucho música en mi idioma y llevo mi identidad latinoamericana como bandera, lo que genera un intercambio con otras culturas. El arte urbano latinoamericano siempre fue muy fuerte. Es resistencia, identidad y bandera. Es una respuesta al individualismo. Nuestra historia y nuestros íconos deben compartirse para que sigan vivos.”
“Pinto con pinceles y rodillos, y utilizo pintura acrílica para exterior. Con la práctica logré un estilo más personal en las figuras y las aves. Puedo improvisar con mayor seguridad y tomar decisiones en el momento. Me interesa trabajar la escala sin tanta grilla y corregir desde el error. Creo que la evolución no termina nunca.”
“Me siento muy afortunada de tener una red de artistas amigos en muchos países. Este oficio es muy social y se aprende mucho del otro, tanto en lo pictórico como en lo humano. Tener una red es fundamental.”
“Me encanta que los murales sean efímeros. Lo más importante es el momento de realización y todo lo que pasa alrededor. El muro puede desaparecer, pero la experiencia queda. Eso le quita peso a la idea de permanencia.”
“La altura, el clima y los riesgos constantes. Es fundamental tomar recaudos, usar arnés, conocer maquinarias, informarse sobre el contexto y, muchas veces, manejar otros idiomas. Trabajo con animales y formas orgánicas que se adaptan bien a distintos espacios. Encontrar el equilibrio entre lo personal y lo externo genera algo más colectivo y potente.”
“Las redes fueron clave. Gracias a compartir mis murales empecé a viajar y trabajar en otros lugares. Son una gran herramienta, aunque hay que encontrar un balance para que no limiten el proceso creativo.”
En su obra, las aves representan la libertad y la naturaleza dinámica.
La pintura me enseñó que lo colectivo le da sentido a la existencia. Vivir de un arte efímero recuerda que la vida es error y aprendizaje continuo. El intercambio cultural es fundamental.”
“Que pinten sin parar, que se permitan fallar. Que se acerquen a otras personas que pintan. Pintar en el espacio público es dialogar con el barrio, compartir lo que uno tiene adentro y sentirse parte.”
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