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VIBES LATAM

Listos para ser liberados ante la ola de calor.
Los marcianitos son uno de los postres callejeros más populares de Latinoamérica. Se trata de helados caseros de agua o leche, congelados en bolsitas plásticas, económicos, refrescantes y muy fáciles de preparar. Según el país, reciben distintos nombres y aunque la base es la misma, cada uno desarrolló su propia versión, sabores y significado cultural.
En Argentina, los marcianitos se popularizaron a través del Naranjú, un jugo congelado industrial lanzado a comienzos de los años ’80 por la empresa Suschen S.A.. Se vendía en kioscos a muy bajo precio y se convirtió en un ícono del verano argentino durante las décadas del ’80 y ’90.
Se elaboraba con agua, azúcar, edulcorantes y saborizantes artificiales. Los sabores más recordados fueron naranja, manzana verde, frutilla, ananá y lima-limón, además de cola.
Envueltos en bolsitas plásticas, representan la esencia de lo simple y lo delicioso [Imagen], por Perú Info.
En México, los bolis tienen un origen artesanal que se remonta a las décadas de 1950 y 1960. Desde entonces, forman parte del paisaje urbano y barrial en todo el país.
Se preparan con agua o leche, azúcar y frutas naturales o saborizantes, congelados en bolsas tubulares. Existen versiones de agua y versiones cremosas, ambas muy populares.
Además de los sabores frutales clásicos como limón, fresa, tamarindo o piña, en México realizan combinaciones locales con mango con chamoy, pepino con chile o mazapán. También reciben nombres como hielitos, congeladas o sabalitos, según la región.
En Perú, el marciano es el helado en bolsita por excelencia. Su consumo está documentado desde el siglo XIX, y su versión moderna se consolidó a mediados del siglo XX.
Se preparan principalmente con jugos de frutas naturales, agua y azúcar, aunque también existen versiones con leche. Su bajo costo los convirtió en una fuente de ingreso familiar muy extendida.
Destacan sabores como maracuyá, mango, fresa, tamarindo, chicha morada y lúcuma, además de opciones cremosas como chocolate o vainilla.
El marciano es un emblema del verano peruano, asociado a la vida de barrio y la economía popular. Es habitual encontrar carteles caseros anunciando su venta en casi cualquier vecindario.
También hay opciones de chocolate [Imagen], por Buenazo.
Aunque comparten la misma base, los marcianitos presentan diferencias claras:
En todos los casos, el marcianito sigue siendo una golosina popular, económica y refrescante, capaz de atravesar generaciones y fronteras.
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