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DEPORTES

Ackerman, support de Isurus Gaming (Instagram/Gabriel Aparicio).
Con legado en equipos como Undead Gaming, INFINITY e Isurus Gaming y una trayectoria de más de cinco años en el mundo de los eSports, Gabriel “Ackerman” Aparicio se consolidó como uno de los supports más importantes del League of Legends en Argentina.
Así como nadie nace siendo un chef de un restaurante con estrellas Michelin, teniendo las habilidades de un jugador de la NBA o mismo con el talento de muralistas de la talla de Martín Ron, los jugadores profesionales de deportes electrónicos tampoco llegan al mundo con el don en su totalidad, sino que es algo que se gesta con el correr de los años y el tiempo frente a las pantallas. Y en la mayoría de los casos, todos cuentan con un fanatismo por los videojuegos desde niños.

Ackerman compitiendo con Estral Esports en Chengdu (Instagram/Gabriel Aparicio).
“Mi primer recuerdo con los videojuegos fue el AO Tierras del Sur, un juego que me marcó mucho de chiquito, me acuerdo que lo jugaba mucho con mis hermanos. Empecé a jugar con seis años y me enganché muchísimo”, recuerda Gabriel Aparicio, reconocido en la escena de los eSports bajo su nick “Ackerman”, sobre su primera memoria con el mundo de los videojuegos.
Del hobbie al profesionalismo hay un paso bastante grande, que en algunas ocasiones queda marcado por algún viaje, en otras por el primer dinero ganado por jugar y también por alguna destacada actuación en una competencia. En el caso de Ackerman, llegó con un viaje: “El momento en que dejé el juego como hobbie fue cuando viaje a México para trabajar en INFINITY. Creo que ahí me di cuenta que era un trabajo serio y tenía que cumplir ciertas normas: había gente superior a mí, viajé fuera de mi país, fue todo más serio”.

La sonrisa de Ackerman en plena competencia (Instagram/Gabriel Aparicio).
Más allá de las victorias, los títulos y el reconocimiento de pares, la aceptación del círculo íntimo es uno de los grandes desafíos en la carrera de un jugador profesional de eSports. Y en el caso de Ackerman, llegó en un tono divertido y sorpresivo: “Mis amigos no sabían nada. Ellos me habían invitado a una cena de egresados que no pudimos hacer por el tema de la pandemia y les mandé una foto que estaba de viaje en México. Me preguntaron qué hacía ahí y les dije que había empezado a trabajar de pro player. Fue algo que siempre lo mantuve oculto porque no creía que era algo que iba a llegar muy lejos y después terminó siendo. Así se enteraron y después empezaron a seguirme más a mí y a los equipos en los que yo estaba”.
Uno de los aspectos más curiosos del mundo de los eSports debe ser la rutina de los jugadores: cuánto tiempo de descanso y de práctica tienen, qué hacen en su tiempo libre fuera de las pantallas y cómo es el día a día en la vida de un jugador profesional de deportes electrónicos.
El focus de Ackerman (Instagram/Gabriel Aparicio).
“La rutina de un jugador de eSports se basa en jugar casi todo el día. En general me gusta tener una rutina normal y saludable. Siempre trato de entrenar gimnasio cuando termino las scrims así me relajo un poco y saco la cabeza de la rutina y la oficina, algo que me ayuda bastante en lo mental”, reconoce Ackerman acerca de las distintas claves de su rutina como jugador de Isurus Gaming, donde también reconoce que descansar y despejar la mente es uno de los puntos más importantes de la rutina: “Creo que es muy importante para un jugador estar bien de la cabeza porque dependes mucho de ello, no requiere de un gran esfuerzo físico, sino más mental. Necesitas cosas que te ayuden a descansar, a meditar”.
Con las figuras de 9Z y Bestia, los eSports en Argentina ganaron terreno en los últimos años y lograron dejar una huella, creando una comunidad y dejando de ser un pequeño nicho para tomar mayor reconocimiento. Sin embargo, la escena local va más allá de estos dos equipos, y no todo es color de rosas: “La escena de los eSports en Argentina como League Of Legends está bastante muerta. Creo que hay juegos como el Counter-Strike donde todavía sigue vivo y tiene buenos jugadores y fanaticada que lo convierten en el bastión de los eSports”.
Ackerman vistiendo la camiseta de INFINITY (Instagram/Gabriel Aparicio).
Y de la mano de esta visión, también se hace una tarea compleja el hecho de poder vivir de los deportes electrónicos, algo que en otras partes del mundo es completamente potable. “Dudo bastante que se pueda vivir de los eSports en Argentina. La escena cayó muchísimo y no sé si se revertirá: antes estaba la LVP y había grandes equipos con figuras y eventos importantes y estaba todo bien formado. Hoy lo veo todo muy muerto, se cerró mucho el círculo de los pro players”, reconoce Gabriel Aparicio sobre la posibilidad de vivir de los eSports en Argentina.
Sería tonto juzgar de fácil la tarea de un jugador profesional de videojuegos: creer que únicamente es ganar dinero estando horas frente a una pantalla y nada más.
La vida de un pro player de eSports lleva consigo una lista de desafíos similar a la que puede atravesar un jugador de fútbol o de otra disciplina, y Ackerman lo sabe más que nadie: “El hecho de que no estás en tu casa y estás muy lejos de tu círculo íntimo es uno de los puntos más difíciles de ser jugador profesional, y es algo que no se tiene muy en cuenta. Está bueno, pero esa es la peor parte: estar lejos de todo en un país que no conoces con una cultura totalmente diferente, sumado a tener que rendir y acostumbrarse a las críticas”.
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