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ARTE URBANO

Cristóbal Persona transforma mitos y leyendas en espejos psicológicos.
El muralismo chileno tiene en Cristóbal Espinosa, conocido como Cristóbal Persona, a uno de sus exponentes más reflexivos. Este artista de 35 años, oriundo de la comuna de Maipú, inició su carrera a los 27, mediante la vinculación de la pintura realista con la literatura latinoamericana. Sin ir más lejos, el seudónimo rinde homenaje al escritor Fernando Pessoa.
Inició su vínculo con el dibujo en la infancia, cuando replicaba especies de enciclopedias ilustradas, pero su destino cambió tras viajar por Sudamérica en 2017. Al año siguiente, comenzó a pintar en la calle como voluntario para una fundación en barrios vulnerables de Santiago. "Me llamó la atención la acción de estar en la calle y no sólo de paso, y todo lo que implica eso", confiesa. Esta experiencia inicial le permitió comprender que el espacio público ofrece un intercambio de ideas imposible de hallar en formatos cerrados como la galería o el taller.
El estilo de Cristóbal Persona se distingue por el uso de esmaltes al agua, rodillos y pinceles con terminaciones mate. Sus diseños exploran la voz interior mediante figuras duplicadas que plantean mensajes abiertos. "Intento que los diseños muestren la relación del individuo con su voz interior personificada en un ser duplicado", explica. Tiene una metodología que parte de la lectura y la reflexión, y edita los elementos mentalmente antes de utilizar herramientas digitales para la composición final. Para él, es vital que la obra no se agote en una mirada y resista el paso del tiempo en la cotidianidad urbana.
El espacio urbano como soporte para la difusión de la cultura latinoamericana.
La identidad latinoamericana es el motor de su propuesta. Busca que el mural sea un medio de comunicación para temáticas sociales y no solo un objeto decorativo. Sin embargo, el camino no es sencillo debido a factores externos. El principal obstáculo es la autorización de muros, proceso dificultado por la desconfianza e inseguridad que los medios de comunicación y sectores políticos infunden en la población, señala. "El proceso de ir a tocar una puerta y lograr comunicar la idea en pocos segundos y generar la confianza es muy complicado", describe.
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Un suceso clave para él fue el festival Nuevomural en Ecuador (2022), donde logró separar su obra personal de los trabajos por encargo. Esta distinción resultó fundamental para su progreso técnico y conceptual. En cuanto a la difusión, utiliza Instagram exclusivamente como portafolio de autoría, lo que le permite conectar con festivales internacionales en Europa y América Latina. "A través de las redes sociales se concretan la mayoría de los trabajos a pedido", reconoce el artista sobre el peso del mundo digital en su carrera.
El muralista transforma el espacio público en un diálogo abierto con la literatura.
Respecto al destino de su arte, Cristóbal mantiene un desapego absoluto. Convive con la autocrítica y acepta que el resultado final suele distar de su expectativa inicial. "Si lo borran en parte me hacen un favor, sería peor que 'desaparezca' porque deja de ser interesante para quienes transitan día a día los lugares", afirma. Finalmente, su aprendizaje más valioso reside en la importancia de la idea sobre la técnica. Para quienes desean iniciar, su consejo es simple: dedicar tiempo, pues "lo único que separa a alguien del lugar en el que quiere estar es el tiempo que le dedica", sentencia.
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