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ARTE URBANO

El arte del tufting en acción (Les Affûtés).
De las paredes al textil, el tufting se instala como una nueva forma de expresión dentro del arte urbano: una técnica artesanal que utiliza una pistola para crear diseños con hilo, combina creatividad, textura y estilo en piezas artísticas únicas.
Pensar en arte urbano es, casi de forma inevitable, vincularlo con prácticas como el graffiti o el muralismo. Y tiene sentido: ambas corrientes no solo dominan el movimiento, sino que también han sido históricamente las encargadas de darle identidad visual a las ciudades a lo largo y ancho del mundo.
Sin embargo, con el paso del tiempo —y de la mano de nuevas herramientas, materiales y formas de expresión— el arte urbano comenzó a expandirse hacia otros formatos que dejan a un lado la pintura como protagonista. Desde intervenciones con materiales reciclados hasta obras construidas con elementos poco convencionales, la escena se abre a nuevas posibilidades. Y en ese camino, una técnica empieza a ganar terreno: el tufting.
Seguramente en algún momento te cruzaste en redes sociales como Instagram o TikTok con videos de personas “dibujando” sobre una tela con una especie de pistola. Aunque a simple vista parezca pintura, lo que en realidad están haciendo es tufting.
Pistola, hilos y libertad artística: las características del tufting (Kaleidoscope Collective).
Se trata de una técnica artesanal textil que permite crear alfombras, tapices y piezas decorativas personalizadas mediante el uso de una pistola que inserta hilos sobre una tela tensada en un bastidor. A través de este proceso se generan distintas texturas, ya sea en formato de bucle (loop) o pelo cortado (cut), dando como resultado superficies con volumen y profundidad. Una práctica que combina diseño, creatividad y un acabado profesional.
El proceso comienza con el diseño, que se dibuja invertido sobre la tela. Luego, con la pistola, se delinean y rellenan las formas utilizando hilo. Una vez completada la pieza, se aplica pegamento en la parte trasera para fijar la estructura, se recorta el excedente y se añade una base textil conocida como backing. El paso final es el carving o esquilado, donde se define el relieve y se ajustan los detalles para lograr un acabado más preciso.
Así como el graffiti y el muralismo han sido históricamente los encargados de intervenir y colorear el espacio público, el tufting aparece como una nueva forma de expresión que, si bien se mueve más en el terreno de lo decorativo, mantiene intacta la esencia del arte urbano: la libertad creativa.
Aunque su soporte y materiales sean distintos, el resultado sigue siendo el mismo: una obra con identidad propia. Desde piezas abstractas hasta logos, personajes o retratos, el tufting permite trasladar la lógica visual del street art a un formato textil. Una evolución que conecta directamente con la cultura urbana contemporánea.
Tufting como nuevo universo artístico (Vogue).
En ese cruce entre arte, diseño y estética callejera, el tufting se consolida como una de las nuevas tendencias dentro del universo creativo. Un lenguaje que, lejos de ser pasajero, parece haber llegado para ampliar —y redefinir— los límites del arte urbano.
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