
Descubrí la historia de un artista que, tras dos décadas de recorrer los muros de Sudamérica, regresó para plasmar la identidad de un ícono del freestyle.
ARTE URBANO

Mujer de jade, corazón de oro. Manzana Maya.
La figura de Sharty One es un puente entre la tradición ancestral y la modernidad del aerosol. Originario de Jardines de Minerva, Mixco, su historia comenzó en 2008, rodeado de una efervescente cultura Hip Hop y Dance Hall que llegaba desde el norte. "Se me antojó probar pero no sabía que se llamaba Graffiti", admite el artista al recordar sus primeros acercamientos a la intervención del espacio público.
Para Sharty One, el espacio público es un formato superior a la galería por su impacto social. Elige lugares abandonados donde la calidez de la gente contrasta con el olvido institucional, y busca recuperar la identidad del lugar. Sin embargo, el proceso es arduo e implica lidiar con el ruido y la falta de servicios básicos como agua o baños.
"Hay muchas limitaciones ya que si es Graffiti hay spots sin agua, baño y comida cerca", relata. A pesar de esto, mantiene una postura estoica frente a la efimeridad de su arte. "El Graffiti y el street art es como la vida, un día estamos y al otro ya no", reflexiona.
Un momento de quiebre en su carrera ocurrió en Bacalar, México. Allí, al pintar un rostro en tonos turquesas, comprendió que el color era el vehículo perfecto para transmitir su origen. Ese tono, que evoca el jade y las aguas de Guatemala, se convirtió en su marca personal. "Me di cuenta que el color puede ayudar a encontrar esa brecha y marcar tendencia o una narrativa", explica.
Leé también: Pintar sin certezas: el método detrás del arte de Fredelle
Esta propuesta visual, que mezcla la cultura maya con el estilo de vida actual, generó una comunidad de seguidores fieles en redes sociales que le permite crear una red de intercambio cultural y nuevas oportunidades de trabajo fuera de sus fronteras.
Tributo a la cultura maya.
A diferencia de otros exponentes, Sharty One combina la calle con la academia. En 2018, se graduó como Licenciado en Diseño Gráfico en la Universidad San Carlos de Guatemala, un título que le permitió profesionalizar su técnica y su narrativa visual. Desde 2012, esta sólida formación lo ha llevado a representar a su país en festivales internacionales en Brasil, México, El Salvador, Colombia y Perú, consolidándose como un referente del muralismo contemporáneo.
"La exploración de los rincones más escondidos de Guatemala han permitido plasmar en muchos muros la cultura, tradiciones, dialectos y la biodiversidad de mi país", asegura.
La versatilidad de Sharty One se refleja en sus materiales. Utiliza desde aerosol y acrílico hasta corte láser sobre PVC, cemento y pegamentos, adaptándose a cada propósito. Él define su obra como la esencia de un pueblo en constante movimiento. "La identidad de un pueblo que evoluciona y le sonríe a la vida"
Para quienes desean iniciarse en las artes visuales, su mensaje es de disciplina. "La investigación, la constancia y tener los pies en la tierra te pueden abrir muchas puertas", sentencia.
También puede interesarte

Descubrí la historia de un artista que, tras dos décadas de recorrer los muros de Sudamérica, regresó para plasmar la identidad de un ícono del freestyle.

Conocé la convocatoria impulsada por Camila Calderón, conocida artísticamente como CEB, que reunirá a 40 artistas para intervenir el barrio Monobloks de Tandil.