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El fenómeno que convierte al transporte público en una fiesta electrónica

Consolas, luces, música electrónica y pasajeros bailando: así es la TransmiRave, la fiesta que llevó el rave a los buses de la ciudad de Bogotá.

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Ivo Weisz, el DJ argentino que llevó la música electrónica a los subtes de Buenos Aires (Instagram/Ivo Weisz).
Autor

Mateo Modic

13/10/2026

4 min

¿Qué pasaría si el camino a casa se transformara durante unos minutos en una pista de baile? En la ciudad de Bogotá, la TransmiRave convirtió esa idea en una experiencia real dentro del transporte público.

TransmiRave, la fiesta que convirtió los buses de Bogotá en una pista de baile

Desde hace varios años, el formato de la fiesta tradicional ha comenzado a mutar. La discoteca, el club y los grandes espacios destinados exclusivamente al baile dejaron de ser los únicos escenarios posibles para la música electrónica, que empezó a aparecer también en lugares inesperados y cotidianos. Cafeterías, restaurantes y, en Bogotá, hasta el transporte público se convirtieron en escenarios para nuevas experiencias.

Dentro de ese universo aparece la TransmiRave, una propuesta que lleva la lógica de una rave al interior de los buses articulados de TransMilenio, el sistema de transporte masivo de Bogotá. El concepto ganó notoriedad de la mano del DJ y productor bogotano Mad Xian, quien encontró en los recorridos por la ciudad un escenario inesperado para desarrollar su propuesta artística.

La estética de estas intervenciones mantiene algunos de los elementos más reconocibles de una rave: música electrónica, consola de DJ, luces, sistemas de sonido y un grupo de personas bailando. La diferencia fundamental está en el escenario. En vez de llegar a un club para encontrarse con una pista, la pista aparece en medio de un recorrido por la ciudad.

La propuesta también genera una situación particular para quienes no forman parte del evento. En un mismo espacio pueden convivir pasajeros que simplemente están viajando con personas que, durante algunos minutos, decidieron convertir ese trayecto en una experiencia musical. Esa convivencia entre rutina y celebración es justamente una de las características que volvió reconocible al formato.

La primera TransmiRave que se volvió viral tuvo lugar en mayo de 2024. En aquella ocasión, Mad Xian instaló una consola de DJ y luces dentro de la parte articulada de un bus, mientras distintos pasajeros y seguidores del techno se sumaban a bailar durante el recorrido. La particularidad estaba justamente en el contraste: una fiesta electrónica funcionando en movimiento, mientras el resto de los pasajeros continuaba con su viaje cotidiano.

El formato no quedó en una única experiencia. En octubre de ese mismo año, Mad Xian presentó TransmiRave 2.0, una versión que incorporó una nueva dinámica: el concepto de silent disco. En lugar de utilizar altavoces para todo el vehículo, los participantes escucharon la música mediante auriculares inalámbricos y además utilizaron visores de realidad virtual para sumar otra capa de inmersión a la experiencia.

El proyecto volvió a aparecer años más tarde, cuando una nueva fiesta electrónica fue registrada dentro de un articulado de TransMilenio. El episodio puso nuevamente en circulación el concepto y mostró que la idea de llevar la pista de baile al transporte público ya se había convertido en una de las experiencias que identifican al proyecto de Mad Xian.

Más allá de Bogotá, esta idea de sacar la música electrónica de las discotecas y llevarla hacia espacios cotidianos también empezó a encontrar otras expresiones en Latinoamérica. En Argentina, por ejemplo, aparece el caso de Ivo Weisz y sus intervenciones vinculadas con el subte porteño, consolidando la propuesta en distintos rincones del continente.

En definitiva, la TransmiRave representa una transformación en la manera de pensar una fiesta electrónica: no necesariamente hace falta una discoteca para bailar, ni siquiera un espacio construido específicamente para hacerlo. A veces, la pista puede aparecer donde nadie la estaba esperando y convertir un viaje cotidiano en una experiencia completamente diferente.

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