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MÚSICA

Bad Bunny y la celebración latinoamericana del Super Bowl

Reviví cada momento de la actuación del puertorriqueño en el Levís Stadium de California.

Portada de Bad Bunny y la celebración latinoamericana del Super Bowl

Bad Bunny como protagonista del show de medio tiempo del Super Bowl (Getty Images).

Por Mateo Modic

Última actualización el 10 de febrero de 2026

Bad Bunny lo hizo. El puertorriqueño transformó el Super Bowl, el espectáculo deportivo más importante de la cultura estadounidense, en una celebración latina a gran escala: tradiciones puertorriqueñas, referencias sociales, baile, música urbana y un desfile de banderas marcaron un show histórico que trascendió lo musical.

Un viaje por el show de Bad Bunny en el Super Bowl

La conquista del segundo Super Bowl en la historia de los Seattle Seahawks fue, sin lugar a dudas, el gran momento deportivo del fin de semana, y tal vez hasta del comienzo de año. Pero ese no fue el único hecho ocurrido en el Levi's Stadium de California que marcó agenda, y es que el espectáculo de medio tiempo comando por Bad Bunny acaparó todas las miradas, incluso por encima del partido más importante de la NFL, y se convirtió en un momento histórico que quedará grabado para siempre en la memoria de la música latinoamericana. Algo que desde el día del anuncio se sabía que iba a ocurrir. Un show musical de poco más de diez minutos de duración, donde el puertorriqueño repasó los últimos grandes éxitos de su carrera musical y llevó la fiesta latina a uno de los eventos más importantes de la cultura americana.

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El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl de Bad Bunny (Getty Images).

El show de medio tiempo del Super Bowl de Bad Bunny comenzó con una declaración tan simple como contundente. Un joven adulto latino apareció en escena para pronunciar la frase “Qué rico es ser latino”, una suerte de manifiesto que funcionó como punto de partida conceptual del espectáculo en el Levi’s Stadium. Acto seguido, el puertorriqueño irrumpió en el campo con “Tití me preguntó” y realizó un recorrido visual por distintas postales de la vida cotidiana puertorriqueña: escenas de personas trabajando en un campo de caña de azúcar con la tradicional pava en la cabeza, puestos de coco frío, ancianos jugando juegos de mesa al aire libre y hasta un puesto de piraguas. Un pasadizo cultural que trasladó al público del Super Bowl al corazón de Puerto Rico.

Tras ese primer tramo marcado por lo costumbrista, el espectáculo viró hacia una energía más intensa y provocadora. Temas como “Yo perreo sola” y “Safaera” marcaron el momento de mayor desenfreno, llevando el show a un clima de club nocturno y reafirmando el costado más festivo y desafiante del puertorriqueño, quien imitó el escenario utilizado durante su residencia musical en el Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot y llevó estrellas como Young Miko, Pedro Pascal y Karol G.

Luego llegó el momento de “VOY A LLeVARTE PA PR” y un breve homenaje a los pioneros del reggaetón con fragmentos de temas como “Pa' Que Retozen”, “Dale Don” y “Gasolina”, que ofició de puente para la interpretación de “EoO”, donde el puertorriqueño apareció arriba de una camioneta blanca y rodeado de bailarines.

Un pequeño discurso motivacional dado por el propio Bad Bunny y una boda en vivo le otorgaron un momento de pausa al espectáculo musical en el Levi’s Stadium, que no estaba preparado para lo que estaba por ocurrir: la aparición de Lady Gaga. Con un vestido azul celeste plisado, acompañado por una flor de maga, una clara referencia a la vestimenta tradicional dominicana, la artista interpretó junto a “Die With a Smile” en una versión adaptada al merengue y se convirtió en uno de los momentos más especiales del espectáculo.

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Bad Bunny en plena actuación durante el Super Bowl en el Levi's Stadium (Getty Images).

La línea del show de medio tiempo siguió con “NUEVAYoL”, que tuvo una serie de guiños que volvieron locos a los presentes: desde la presencia de Toñita hasta la entrega de un Premio Grammy a un pequeño Bad Bunny. En una escenografía inspirada en la tapa del disco “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”, Ricky Martín apareció y cantó un retazo de Lo que le pasó a Hawaii”, en lo que se transformó en otro episodio especial del show.

El espectáculo musical en el Levi’s Stadium siguió con “El apagón” y “CAFé CON RON” en una versión electrónica, donde el puertorriqueño apareció subido a un poste de luz, dejando como mensaje la problemática estructural de Puerto Rico tras el huracán María. Ya como cierre y tras esbozar la frase “God bless América”, el único enunciado dicho en inglés durante el show, el puertorriqueño enumeró cada uno de los países del continente acompañado por un desfile de banderas y explotó el estadio con la interpretación de “DtMF”, que convirtió al campo en una fiesta.

La bandera latina como estandarte en la fiesta americana

Más allá de gustos personales —si su música convence o no, si sus letras generan adhesión o rechazo—, resulta imposible pasar por alto la magnitud de lo que Bad Bunny logró en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl. Su actuación no solo fue una de las más ambiciosas en la historia reciente del evento, sino que se convirtió, por escándalo, en una de las presentaciones más importantes y significativas del género urbano latinoamericano en un escenario global. No se trató únicamente de la presencia de un artista que ya es un ícono, sino del contenido, los símbolos y los mensajes que condensó en poco menos de quince minutos de espectáculo.

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Bad Bunny llevando la bandera de Puerto Rico en el Super Bowl (Getty Images).

Durante todo el show, Bad Bunny tomó una decisión tan clara como contundente: no hablar en inglés. En el corazón del evento deportivo más importante de Estados Unidos, eligió expresarse desde su idioma y desde su identidad. Cada cuadro estuvo atravesado por referencias explícitas a Puerto Rico: la vestimenta tradicional, el trabajo en el campo de caña de azúcar, los puestos de coco frío, los juegos de mesa al aire libre, la piragua como símbolo cotidiano. Escenas que retratan la vida real de la isla. Incluso hubo espacio para mensajes de plena actualidad, como la alusión a la problemática estructural de los cortes eléctricos que aún persisten tras el huracán María, integrando lo social y lo político dentro de un espectáculo de entretenimiento masivo.

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La fiesta latinoamericana de Bad Bunny en el Super Bowl (Getty Images).

El mensaje fue tan directo como histórico: América no es solo Estados Unidos, sino un continente entero, diverso y culturalmente vivo. Bad Bunny no pidió permiso ni buscó traducciones: llevó su mundo al escenario y obligó al evento a adaptarse a él.

En ese gesto, el show trascendió lo musical y se transformó en un manifiesto cultural que dejó una huella difícil de ignorar. Lo ocurrido en el Levi’s Stadium no fue solo un show de medio tiempo: fue una afirmación identitaria que marcó un antes y un después para la representación latina dentro de la industria del espectáculo global.

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