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ARTE URBANO

Alfredo Segatori, el pionero que transformó el muralismo en Argentina (Instagram/Alfredo Segatori).
El arte urbano argentino tiene nombres propios, y uno de los más influyentes es el de Alfredo Segatori: más de tres décadas de trayectoria, un centenar de intervenciones a lo largo y ancho del país y uno de los pioneros en la materia.
Hablar de la escena del arte urbano en Latinoamérica implica, casi de manera inevitable, detenerse en Argentina como uno de sus principales epicentros. No solo por la huella que el muralismo ha dejado a lo largo y ancho de sus ciudades, desde grandes capitales hasta rincones más periféricos, sino también por el legado cultural que artistas y colectivos han construido con el paso del tiempo, consolidando al país como un territorio clave para el desarrollo y la proyección del arte urbano en la región.

Alfredo Segatori, la cara del muralismo en Argentina (Distrito Arte).
Dentro de ese mapa, resulta imposible no mencionar a referentes que han marcado el pulso de la disciplina en las últimas décadas, como Martín Ron, David Petroni o el Grupo Sismo, entre otros nombres que han contribuido a posicionar a Argentina en la escena global.
Y en ese listado de figuras imprescindibles, también aparece en un lugar destacado Alfredo Segatori, cuya obra ha logrado trascender generaciones y estilos.

Alfredo Segatori junto a una de sus obras en Buenos Aires (Clarín).
Con una trayectoria de más de tres décadas en el arte urbano, Alfredo Segatori —conocido dentro del circuito como “El Pelado”— no solo se consolidó como uno de los principales exponentes del muralismo a nivel nacional, sino que además construyó una identidad visual propia que lo posiciona como uno de los pilares más sólidos e influyentes de la disciplina en Argentina.
Muralista urbano de Buenos Aires desde fines de los años 80, Alfredo Segatori fue uno de los pioneros en intervenir el espacio público cuando el arte urbano aún no contaba con el reconocimiento actual. Desde entonces, su trabajo se expandió de manera sostenida, llevando su firma personal a distintos puntos del país y consolidando una producción que hoy supera el centenar de obras a nivel nacional.
De estilo autodidacta, versátil y profundamente ligado al entorno urbano, Alfredo Segatori ha desarrollado una obra que oscila entre la abstracción y la figuración. A lo largo de más de tres décadas de trayectoria, el artista ha sabido trabajar tanto desde la composición pura de color y forma como desde representaciones figurativas de gran escala, consolidando una identidad visual propia dentro del muralismo argentino.
Vista aérea de "Dino Rex", obra de Alfredo Segatori en las calles de Buenos Aires (Street Art Cities).
Con más de un centenar de intervenciones realizadas tanto dentro como fuera del país, su producción se organiza en tres grandes líneas de trabajo que definen su búsqueda artística: la figuración con aerosol a mano alzada (freehand), los murales con materiales reciclados y su serie conocida como “Exabrupto de color”.
Dentro de su trabajo en aerosol freehand, una de las obras más representativas es “Dino Rex”, un mural de gran escala emplazado en la ciudad de Buenos Aires. La pieza representa la figura de un tiranosaurio rex montado sobre una tabla de skateboarding, con una gorra negra hacia atrás y el dorsal número 10 en referencia a Diego Armando Maradona. Una intervención que, sin lugar a dudas, se volvió un ícono de su currículum, así como también de la escena artística de la capital.
En cuanto a sus intervenciones con materiales reciclados, una de las más reconocidas es “Chatarra Zen”, una obra que sintetiza de manera clara su búsqueda en torno a la reutilización y la experimentación material. En esta pieza, Alfredo Segatori construye una figura monumental de estética budista a partir de chatarra y piezas metálicas ensambladas, generando una imagen que combina espiritualidad y crudeza industrial.
"Chatarra Zen"; la obra de Alfredo Segatori (Alfredo Segatori).
Por otro lado, su serie “Exabrupto de color” pone el foco en la intensidad cromática y el impacto visual. Uno de los ejemplos más destacados de esta línea fue su intervención sobre la escultura de “La Mano” en Punta del Este, uno de los puntos turísticos más emblemáticos de la ciudad, donde desplegó una explosión de color que resignificó la obra desde una perspectiva contemporánea.
A lo largo de su carrera, Segatori también fue convocado para proyectos de gran escala, como su participación en el plan de saneamiento del Riachuelo, donde realizó un mural en el barrio de Barracas. Además que llegó a ostentar un récord Guinness por realizar uno de los murales pintados por un solo artista más grandes del mundo, así como también llegó a intervenir espacios en países como México y Estados Unidos, con trabajos en ciudades como Nueva York, Baltimore y su participación en la escena artística de Miami.
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