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ARTE URBANO

La obra de Adry del Rocío es un imán de selfies.
En la intersección de la avenida Álvaro Obregón, frente al Hospital Civil, la capital sinaloense tiene una estructura que desafía la percepción visual de sus habitantes. El edificio habitacional de la colonia Gabriel Leyva se convirtió en el soporte de “Sembrando Paz”. Se trata de una obra de anamorfosis o arte en 3D creada por la muralista tapatía Adry del Rocío.
“Sembrando Paz” es una pieza que representa a una madre junto a un bebé y una niña. Simboliza el origen de la armonía social desde el núcleo familiar y la educación en el hogar. La obra fue reconocida internacionalmente como el mejor mural del mundo en diciembre por la plataforma Street Art Cities.
Un búnker de 30 metros.
La ejecución de esta obra no fue una tarea sencilla para Adry del Rocío y su hermano, Carlos Alberto García Hernández. Durante siete jornadas intensas, los artistas trabajaron bajo condiciones climáticas exigentes. Para evitar las temperaturas más altas del mediodía y garantizar la seguridad, las pinceladas se limitaron a las horas de luz solar.
La complejidad del lienzo arquitectónico, que incluye ventanas, aires acondicionados y una densa red de cables, exigió el uso de pintura acrílica de alta resistencia a los rayos UV. La técnica empleada combinó la aplicación con compresora eléctrica para las bases y el uso de brocha para los detalles minuciosos que otorgan realismo a las figuras.
Lo que distingue a este mural es su naturaleza interactiva con el espectador. Al estar diseñado bajo la técnica de la anamorfosis, la imagen solo adquiere una armonía perfecta cuando se observa desde un punto específico en la banqueta de la esquina inferior izquierda del edificio. Desde cualquier otro ángulo, las figuras se perciben alargadas o distorsionadas, lo que obliga al transeúnte a buscar activamente la perspectiva correcta para develar el mensaje de paz.
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El proyecto surgió de una invitación realizada en mayo de 2025 por la organización Suma Sociedad Unida IAP, bajo su programa ‘Vamos pintando por la paz’. A pesar del contexto de inseguridad que afectó a la región, la artista aceptó el encargo con la convicción de que el arte es un instrumento necesario para la transformación comunitaria.
La intervención no solo afectó la estética del inmueble, construido en los años 80, sino que también motivó a vecinos como Natanael Gaxiola y Abel Rubio a organizar labores de limpieza y mantenimiento en los espacios comunes.
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