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TURISMO

Conocer las favelas de Río se convirtió en una opción atractiva para los jóvenes viajeros [Imagen], por Viator.
Las favelas de Río de Janeiro tienen un largo e histórico camino. En su origen fueron asentamientos de soldados y trabajadores en el siglo XIX. A lo largo de los años, estos barrios se enfrentaron a la violencia y falta de servicios básicos. Sin embargo, en la última década, comenzó una transformación. El fenómeno del "turismo de favelas" puede sonar controvertido, pero permitió a los turistas conocer un lado diferente de la cultura brasileña.
Históricamente, las favelas fueron vistas de manera muy negativa. No obstante, el impulso hacia la pacificación y la regulación del turismo hizo que esa perspectiva cambie por completo. El aumento de las visitas generó un impacto positivo en la economía local y creó oportunidades laborales. A través de tours guiados, los turistas pueden experimentar la vida en estos barrios en primera persona, interactuar con los residentes y aprender sobre su cultura, en lugar de observar desde una distancia segura. De esta manera, también se produce un entendimiento más profundo por la resiliencia de las comunidades que se asentaron allí y prosperaron pese a las adversidades.
El tour por Rocinha, la favela más grande de Brasil, es liderado por Marcelo Armstrong, un pionero en el turismo urbano brasilero. Aplica un enfoque respetuoso que permite a los turistas obtener una visión más completa de la historia. El hecho de contar con un guía local es una facilidad para quien contrata el servicio, principalmente por una cuestión de comodidad.

En la Rocinha habita una gran cantidad de murales que decoran cada rincón [Imagen], por Viator.
Otro aspecto es la oportunidad de conocer su gastronomía. El acceso a estos barrios permitió que restaurantes tradicionales se revitalizaran. Comer en las favelas es una forma deliciosa de vivir la experiencia y contribuye con su economía. El Bar do David en Chapeu Mangueira y el Bar Lacubaco en Vidigal cuentan con platos típicos de la rica tradición culinaria brasileña.
La geografía es bastante particular. Muchas están situadas en colinas, por lo que gozan de vistas panorámicas de la ciudad que son impresionantes. En el Complexo do Alemão un teleférico sirve como medio de transporte para los residentes y, a la vez, es utilizado con un fin turístico. Así es como les muestran una perspectiva única de Río de Janeiro.
La excursión en moto por las favelas es una experiencia intensa y auténtica, donde el visitante se adentra en los callejones estrechos y empinados que conforman estos barrios populares. Los guías locales conducen con destreza entre curvas imposibles y subidas desafiantes que revelan un paisaje urbano lleno de vida, murales coloridos y miradores con vistas impactantes de la ciudad. Este trayecto permite conocer la energía de la gente, la música que resuena en las calles y la hospitalidad de quienes habitan estos espacios. Una faceta distinta del destino.

Una mano, un guía y un turista, la fórmula que se combina para recorrer las favelas [Imagen], por Viator.
Es esencial investigar las favelas antes de visitarlas, ya que la seguridad puede variar de un lugar a otro. En Río de Janeiro son más que simples barrios marginales. Con un compromiso responsable por parte de turistas y operadores la experiencia será mucho más positiva. Explorar de manera consciente puede lograr una visión auténtica de la vida en una de las ciudades más emblemáticas del mundo.
Una postal típica carioca [Imagen], por Viator.
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