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ARTE URBANO

La huella femenina que redefine el muralismo argentino: Malditas Ternura

Arte, territorio y género: el universo creativo de Malditas Ternura en el muralismo contemporáneo.

Portada de La huella femenina que redefine el muralismo argentino: Malditas Ternura

Sisa Soldati y Sofi Mele, las caras de Malditas Ternura (Malditas Ternura).

Por Mateo Modic

Última actualización el 27 de mayo de 2026

La corriente artística femenina en Argentina es un movimiento en constante expansión, y si hay que hablar de referentes, es imposible no mencionar a Malditas Ternura, el colectivo conformado por Sisa Soldati y Sofi Mele.

El origen de Malditas Ternura

La presencia femenina dentro del arte urbano crece a pasos firmes a lo largo y ancho de Latinoamérica, con colectivos que no solo intervienen el espacio público, sino que también lo resignifican. Y si hablamos acerca de Argentina en particular, ahí es donde aparece el colectivo Malditas Ternura, un proyecto conformado por Sisa Soldati y Sofi Mele, artistas visuales, docentes y muralistas formadas en la UNA (Universidad Nacional del Arte) y en la UBA (Universidad de Buenos Aires) en Artes Visuales y Diseño Gráfico.

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El arte de Malditas Ternura (Malditas Ternura).

Comenzamos pintando de forma individual en la calle con un interés común: llevar nuestras obras al espacio público. Nos conocimos fundando la Asociación Argentina de Mujeres Muralistas (AMMURA) y forjamos una amistad. Luego de nuestras primeras giras individuales decidimos trabajar en conjunto para unir fuerzas y crear un proyecto pensado para cada lugar específico, donde el mural dialogue con las inquietudes del territorio”, cuentan Sisa y Sofía acerca del inicio del colectivo.

La calle como espacio de creación

La elección del espacio donde se materializa una obra suele ser uno de los primeros pasos dentro del proceso creativo. Mientras algunos artistas optan por el bastidor o estructuras intervenidas, otros encuentran en el espacio público el territorio ideal para desarrollar su lenguaje visual: “Elegimos la calle porque creemos en el muralismo como un motor para revalorizar el espacio público como territorio cultural. Nos interesa disputar el lugar que hoy ocupan los mensajes publicitarios vacíos, aportando discursos poéticos que sean patrimonio de acceso para todxs. De todas maneras también trabajamos en otros formatos, como escultura, pintura e instalaciones. Nos interesa la posibilidad interdisciplinaria del arte y cruzar conocimientos de las distintas áreas”.

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El arte de Malditas Ternura (Malditas Ternura).

La esencia creativa de Malditas Ternura

La rutina de trabajo de Malditas Ternura parte de una investigación profunda con enfoque de género y ecologista en torno a la pintura occidental, con el objetivo de desarrollar murales que habiten la historia artística de los territorios donde intervienen. A nivel formal, su propuesta vincula la síntesis gráfica con la pintura tradicional, reinterpretando imágenes a través de pinceladas personales y técnicas compositivas que buscan generar un diálogo entre la historia del arte y la contemporaneidad.

En cuanto al proceso creativo, el colectivo tiene bien definido cada paso de su metodología: “El relevamiento de información teórica y visual sobre las particularidades e historias del lugar donde estará el mural es muy importante para nosotras. Pensamos malditas como un laboratorio de pensamiento con el territorio. Analizamos el paisaje y el imaginario del lugar (su historia, sus artistas locales y su arquitectura). El proceso suele tener una etapa de pre-producción (diseño y logística), seguida de la ejecución y, muchas veces, actividades simultáneas como talleres o conversatorios”.

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El arte de Malditas Ternura (Malditas Ternura).

La elección de los espacios no responde únicamente a una decisión puntual, sino a una red de oportunidades y búsquedas constantes. Sisa y Sofía llegan a distintas paredes a través de festivales de arte urbano, convocatorias públicas, proyectos privados y residencias internacionales, donde continúan expandiendo su práctica.

En lo técnico, el trabajo del colectivo también presenta una identidad clara y definida: “Por nuestra formación, combinamos herramientas de las artes visuales clásicas con resoluciones de diseño. Utilizamos pintura plástica y pintamos con pinceles y rodillos. El color es muy importante en nuestras obras, buscamos cada uno de los tonos realizando varias pruebas y mezclas, por lo que no trabajamos con colores de código sino preparados en el momento.”

Las barreras dentro del muralismo

En el mundo artístico, al igual que en otros universos o disciplinas, las dificultades a la hora de trabajar pueden surgir desde cuestiones técnicas —como materiales o tiempos de ejecución— hasta factores externos que atraviesan el proceso creativo.

Sin embargo, en el caso de Malditas Ternura, el principal obstáculo aparece ligado a una problemática estructural: la desigualdad de género dentro del arte urbano.

Una de las grandes dificultades es la disparidad de género en el ámbito del arte urbano, por eso fuimos parte de las fundadoras de la Agrupación de Mujeres Muralistas de la Argentina (AMURA), desde donde trabajamos por los derechos laborales y la visibilidad de las mujeres en la calle. También creemos que es difícil encontrar proyectos de investigación que trabajen con el entorno y no busquen resultados con una estética similar a la publicitaria. Retratos gigantes, colores saturados, de impacto y decoración”, cuentan Sisa y Sofía, las caras del colectivo artístico Malditas Ternura.

El valor de la improvisación

Hay artistas que eligen trabajar siguiendo un paso a paso estructurado, desde la planificación inicial hasta la ejecución final, mientras que otros prefieren dejarse llevar por su intuición y su faceta más espontánea. Para Malditas Ternura, la improvisación ocupa un lugar clave dentro del proceso creativo, funcionando como una herramienta que potencia el resultado final: “Aunque somos súper metódicas con el diseño previo, la improvisación es la que nos permite aterrizar la idea a la escala real. En el muro siempre surgen imprevistos: una ventana que no estaba en el plano, la rugosidad de la pared o cómo pega el sol a distintas horas. Ahí es donde el error se vuelve oportunidad; nos permitimos soltar el pincel para que el gesto sea más libre y personal.”

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El arte de Malditas Ternura (Malditas Ternura).

La obra más allá de las pantallas

En la actualidad, las redes sociales se han convertido en una vidriera fundamental para los artistas, permitiéndoles mostrar sus obras y expandir su alcance hacia nuevos públicos y territorios. Sin embargo, para Malditas Ternura, la importancia del mural sigue estando profundamente ligada a su contexto original.

Nos interesa más el mural en su contexto que en las redes, ya que los muros se descontextualizan de su territorio y a veces son leídos como imágenes aisladas. Sin embargo entendemos que son un puente directo con el mundo y que nos permite crear redes de intercambio internacional. Así como la difusión de nuestro trabajo y también del proceso y los talleres que damos. Es un espacio que nos ayuda a mostrar nuestra investigación y poder no solo acceder a oportunidades laborales, sino también, fortalecer la red de artistas y trabajadores del arte”, comparten Sisa y Sofía.

El arte como pausa en la ciudad

Más allá de lo estético, cada intervención de Malditas Ternura busca generar una pausa dentro del ritmo cotidiano y abrir nuevas formas de interpretación sobre lo que nos rodea. Sus obras no solo dialogan con el entorno, sino también con quienes las observan: “Buscamos generar una momento para detenerse en la cotidianidad urbana. Queremos que el espectador se pregunte ‘¿cuántos mundos hay dentro del mundo?’. Al combinar elementos de la naturaleza con estéticas digitales contemporáneas, intentamos que las personas se detengan y sientan que el muro es una ventana hacia otra historia del arte, recordándoles que la realidad tiene múltiples capas que se superponen”.

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