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ARTE URBANO

El artista que crea murales que aparecen y desaparecen con el agua

Conocé el trabajo de Hula, el artista hawaiano que convirtió la superficie marítima en un lienzo atravesado por las mareas.

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Hula, el muralista hawaiano que hace obras que aparecen cuando el agua baja y desaparecen cuando vuelve a subir (Instagram/Hula).

Por Mateo Modic

Última actualización el 15 de junio de 2026

Existe un tipo de arte urbano que convive directamente con las mareas: obras que aparecen cuando el agua baja y desaparecen cuando vuelve a subir. Y uno de los máximos referentes internacionales de este formato es el artista hawaiano Hula.

Hula, el artista que convirtió las mareas en parte de su obra

Si hacemos una recorrida por los distintos referentes del muralismo, no solo a nivel latinoamericano sino también internacional, es imposible no encontrarse con un universo de estilos, estéticas y técnicas completamente distintas entre sí. Existen artistas que únicamente toman intervenciones de gran escala, otros que llenan de color sus obras con una identidad explosiva, algunos que apuestan por corrientes como el hiperrealismo y también quienes deciden transformar materiales poco convencionales en arte, desde arena y basura hasta comida u objetos reciclados.

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El arte de Hula (Instagram/Hula).

Y dentro de ese inmenso abanico creativo aparece un tipo de obra todavía más particular: aquellas que aparecen y desaparecen con el agua. Sí, tal cual como se lee. Existen artistas que realizan intervenciones sobre superficies atravesadas por las mareas y que, dependiendo del movimiento del agua, dejan ver la totalidad de la pieza o apenas una pequeña parte de ella.

Y uno de los grandes referentes internacionales de este formato es el artista hawaiano Sean Yoro, conocido en el mundo del arte bajo el pseudónimo de Hula.

Muy probablemente te hayas cruzado en redes sociales con algún clip o fotografía donde un artista aparece sobre una tabla de paddle surf pintando enormes retratos mientras flota en el agua: detrás de gran parte de esas obras se encuentra justamente el nombre de Hula.

Inspirado profundamente por sus raíces hawaianas y por la conexión con el océano, el artista comenzó su camino realizando murales sobre paredes marinas en la ciudad de Nueva York mientras mantenía el equilibrio sobre una tabla. Desde entonces expandió su trabajo a distintas partes del mundo, llevando sus intervenciones desde bosques y fondos marinos hasta cascadas, glaciares e icebergs, consolidándose como uno de los nombres más originales y reconocibles del arte contemporáneo vinculado al agua y la naturaleza.

Su trabajo logró captar la atención de medios internacionales de la talla de CNN, Forbes, The New York Times y The Guardian, además de colaborar con marcas como Facebook, Instagram, The North Face, Vans y Volvo. Todo esto acompañado de una identidad artística muy marcada: “Mi obra explora la conexión entre nosotros y nuestro entorno a través de un lente surrealista de distorsión del agua”.

Con obras que parecen surgir desde las profundidades y desaparecer nuevamente con el movimiento de las mareas, Hula convirtió el agua no solo en escenario, sino también en parte fundamental de cada intervención, dejando su huella en distintos rincones del planeta a través de un estilo tan efímero como inolvidable.

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Una tabla, pinturas por doquier y la marea como aliado: los pilares del arte de Hula (Instagram/Hula).

Más allá de la complejidad técnica que implica pintar sobre superficies atravesadas por el agua y el movimiento constante de las mareas, gran parte del impacto del trabajo de Hula también reside en el carácter efímero de sus obras. A diferencia del muralismo tradicional, donde las piezas permanecen visibles de manera permanente sobre una pared, en el caso del artista hawaiano el entorno natural se convierte en parte activa de cada intervención. El océano decide cuándo mostrar la obra y cuándo ocultarla, generando una experiencia visual completamente distinta dependiendo del momento del día, el clima y el comportamiento del agua.

Esa relación entre arte y naturaleza terminó convirtiéndose en una de las marcas registradas de Hula. Sus obras no buscan imponerse sobre el paisaje, sino convivir con él. Y quizás ahí radica gran parte de su originalidad: crear piezas que no solamente se contemplan, sino que también cambian, respiran y desaparecen junto al movimiento natural del entorno donde fueron realizadas.

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