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VIBES LATAM

Una cuidada selección de vinilos nacionales e internacionales protagoniza la narrativa sonora del lugar.
Buenos Aires incorporó a su escena nocturna una propuesta que prioriza la audición consciente sobre el espectáculo visual. Roman Kissa Bar, ubicado en Gurruchaga 1916, es un espacio de escucha atenta inspirado en los tradicionales jazz kissa japoneses, donde el sonido analógico y el silencio respetuoso definen la experiencia del visitante.
Concebido por Luis Lenkiewicz y diseñado por la arquitecta Olivia Lenkiewicz, el local funciona como una caja de resonancia gracias a su revestimiento integral en madera y materiales acústicos. El espacio es deliberadamente íntimo, con una capacidad limitada a 18 personas. El sistema de audio de alta fidelidad envuelve el ambiente sin necesidad de volúmenes estridentes. La disposición interior jerarquiza la biblioteca de vinilos, la estación del bartender y las bandejas giradiscos. De esta manera, eliminan la figura del DJ como centro de un show para convertirlo en un selector de narrativas sonoras.
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La programación musical se rige por una curaduría orgánica que abarca desde el jazz de Miles Davis e Isao Suzuki hasta el ambient de Brian Eno. La selección también incluye exponentes del trip-hop como Massive Attack y piezas fundamentales del rock nacional de Charly García, Spinetta y Sumo. El criterio de selección es estricto. Las composiciones no deben superar los 115 bpm (latidos por minuto), deben integrarse armónicamente con el silencio y poseer una estructura que justifique su escucha íntegra. De 19:00 a 21:00 Hs, se reproducen álbumes completos, mientras que a partir de las 21:00 Hs, diversos selectores invitados aportan sus propias colecciones de discos.
El sistema de audio de alta fidelidad y la biblioteca de discos de Roman Kissa Bar invitan a un viaje musical que prioriza la fidelidad técnica y el respeto por el ritmo orgánico.
La propuesta culinaria, liderada por la chef Mercedes Femenia con el asesoramiento de Facundo Olabarrieta y Agustín Biondi, aplica técnicas contemporáneas con ingredientes de identidad asiática. El menú tiene platos diseñados para compartir que exploran el sabor umami, con opciones como:
En cuanto a la barra, el diseño de Federico Cuco apuesta por el minimalismo técnico, ejecutado diariamente por el bartender Álvaro Rosales. La carta de tragos incluye el Shiro (gin, yuzu y pomelo) a $15.000, el Samsara (ron, chai y coco) a $17.000 y el Roji (whisky, rooibos y vermut) a $15.000. La oferta se completa con una selección de whiskies japoneses y copas de vino desde los $9.000.
Una carta inspirada en clásicos reinterpretados con influencia oriental.
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