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TURISMO

"Thermal Drift", cámaras térmicas que convierten la energía térmica del público en proyecciones visuales [Imagen], por Fever.
Tras una década de ausencia en los recintos culturales de México, el artista Rafael Lozano-Hemmer regresó a la capital con “Jardín Inconcluso”, una exhibición disruptiva en el Museo de Arte Moderno (MAM). Hasta el 25 de abril de este año, esta muestra transformará el espacio museístico en un ecosistema interactivo de gran escala que cobra vida con la presencia y el rastro biométrico de los visitantes.
La propuesta convierte al público en el motor de la obra. La exposición se compone de nueve instalaciones interactivas distribuidas en la Sala Gamboa, el redondel y el Jardín Escultórico. Bajo la premisa de que el arte debe poseer una condición de memoria y eco, las piezas utilizan tecnología avanzada para hacer visibles fenómenos imperceptibles como el calor corporal, las ondas sonoras y la radiación cósmica.
Campo Armosfonia, un paisaje sonoro integrado por 3,000 altavoces que se encuentran suspendidos en el espacio [Imagen], por Fever.
Una de las experiencias más emblemáticas es el “Jardín de corazonadas”, donde un paisaje de luminarias parpadea al ritmo exacto de los latidos del corazón de quienes activan los sensores. Por otro lado, la pieza “Thermal Drift” (Deriva térmica) utiliza cámaras térmicas para proyectar en tiempo real cómo el calor humano se dispersa y altera el entorno inmediato, dejando una huella de temperatura en el aire.
En lo acústico, la muestra cuenta con dos pilares fundamentales:
Nido de voces, una calzada sonora compuesta por grabaciones históricas provenientes del acervo de la Fonoteca Nacional y las voces del público [Imagen], por Fever.
A diferencia de las visitas tradicionales, “Jardín Inconcluso” está diseñada exclusivamente para un recorrido nocturno. Esta decisión estética no ignora la responsabilidad ecológica, ya que el montaje integra tecnología sustentable. El equipo de producción implementó luminarias solares, sistemas LED de alta eficiencia y filtros de corte ultravioleta específicos para no desorientar a las aves migratorias que habitan el Bosque de Chapultepec.
El acceso al museo está programado en intervalos de 15 minutos, con un tiempo de recorrido estimado de entre 60 y 90 minutos.
Los boletos tienen un costo de 170 pesos y están disponibles acá o en la taquilla del recinto ubicado en Paseo de la Reforma.
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