Una mosca, una válvula y miles de paredes: el universo de Mr. Fly
Con más de una década de trayectoria, Mr. Fly convirtió una mosca en el símbolo de un universo artístico que cruza fronteras.

Mateo Modic
02/11/2026
3 min
Si alguna vez recorriste las calles de Ciudad de México, quizás te hayas cruzado con una pequeña mosca cuya cabeza parece una válvula de aerosol o un ojo.
Detrás de esa imagen está Mr. Fly, un artista que convirtió ese personaje en una de las firmas visuales más reconocibles del arte urbano mexicano.
Mr. Fly y la mosca que invadió las calles de Ciudad de México
La escena artística mexicana reúne nombres que se mueven entre distintas técnicas y formas de expresión, desde el muralismo hasta el stencil, los carteles y los stickers. Pero hay artistas que logran distinguirse por algo más que su manera de pintar: construyen un símbolo capaz de representar toda su identidad. Ese es el caso de Mr. Fly, artista urbano de la Ciudad de México que convirtió una mosca en su sello visual.
Con más de una década de trayectoria, su trabajo comenzó a extenderse por las calles de la capital mexicana hasta convertirse en una imagen reconocible para quienes recorren sus espacios urbanos. El personaje tiene distintas versiones, pero conserva una idea central: una mosca cuya cabeza puede ser reemplazada por una válvula de aerosol, un ojo o incluso una mano con un ojo. Una figura sencilla, pero lo suficientemente particular como para transformarse en una firma que aparece una y otra vez en diferentes superficies.
El universo de Mr. Fly no se limita a los murales. Su propuesta también se desarrolla mediante stickers o calcomanías, stencil y carteles, formatos que permiten trasladar una imagen a distintos rincones de la ciudad. En especial, los stickers forman parte de una tradición del arte urbano que encuentra en las pegatinas una manera directa de reproducir diseños, multiplicar su presencia y hacer que una intervención circule por lugares muy diferentes. La mosca de Mr. Fly terminó convirtiéndose en parte de ese paisaje visual de Ciudad de México.
Con el tiempo, su trabajo también cruzó las fronteras mexicanas. Su recorrido incluye intervenciones y proyectos en países como Japón, Francia, República Checa, Colombia, Estados Unidos, Argentina, Chile e Italia, además de otros destinos internacionales. Esa expansión permitió que un símbolo nacido dentro de la escena urbana mexicana apareciera en ciudades con contextos culturales muy diferentes, sin perder su capacidad de ser reconocido.
Lo interesante de su propuesta es que la mosca no funciona solamente como un dibujo repetido. Es un recurso que conecta técnicas y espacios distintos, desde una calcomanía adherida en la calle hasta una intervención mural de mayor escala. Mientras algunos artistas cambian constantemente de personajes o estilos, Mr. Fly encontró en una figura concreta una forma de consolidar su identidad y permitir que el público reconozca su trabajo incluso antes de identificar al autor.
De Ciudad de México a distintos puntos de América, Europa y Asia, Mr. Fly convirtió una mosca en un símbolo capaz de viajar, multiplicarse y permanecer en la memoria de quienes se cruzan con ella. Un recorrido que demuestra cómo, dentro del arte urbano, una imagen aparentemente sencilla puede transformarse en una identidad reconocible y llevar la huella de un artista mucho más allá de las paredes de su propia ciudad.
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