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ARTE URBANO

El gigantesco cielo tejido que homenajea al Mundial en Guadalajara (Cielo Tejido).
El Mundial todavía tiene mucho por delante, pero Guadalajara ya comenzó a respirar fútbol. En el corazón de Zapopan, una monumental obra tejida homenajea a las selecciones que dejarán su huella en la ciudad durante la Copa del Mundo.
Junto a Ciudad de México y Monterrey, Guadalajara será una de las tres sedes mexicanas de la actual Copa del Mundo, albergando cuatro encuentros y recibiendo a selecciones como México, España, Uruguay y Colombia. Pero más allá del aspecto futbolístico y de convertirse por momentos en el centro de la acción deportiva, el espíritu mundialista ya comenzó a sentirse en la ciudad mucho antes del pitazo inicial.

Vista aérea del monumental tejido mundialista en el corazón de Zapopan (Cielo Tejido).
Y es que, en el corazón de Zapopan, cientos de mujeres dieron vida a una monumental intervención artística inspirada en los países que tendrán actividad en Guadalajara durante el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá. A través de cientos de hexágonos tejidos que cubren el cielo, la iniciativa realizada por el colectivo Cielo Tejido –organización nacida en Jalisco y fundada por Lorena Ron junto a su madre, Paloma Sciordia– convirtió a la ciudad mexicana no solo en una sede del torneo más importante del fútbol de selecciones, sino también en uno de sus espacios culturales más representativos, fusionando arte, identidad y pasión futbolera.
El gigantesco cielo tejido, instalado sobre el andador 20 de Noviembre, una de las arterias peatonales más transitadas del centro histórico, cuenta con 220 metros de largo y más de ocho metros de ancho. Elaborada por más de 250 mujeres, la obra rinde homenaje a los combinados que disputarán partidos de la Copa del Mundo en la ciudad de Guadalajara y conecta los Arcos de Zapopan con la Plaza de las Américas y la Basílica de Zapopan, dos de los puntos más emblemáticos de la metrópoli.
Los colores y las formas de los hexágonos tejidos no fueron elegidos al azar. La monumental intervención mezcla el espíritu mundialista que dejará Guadalajara durante la Copa del Mundo de México, Estados Unidos y Canadá con un profundo guiño a las raíces y tradiciones de la cultura azteca, convirtiendo la obra en un puente entre el deporte, la identidad local y las distintas culturas que llegarán a la ciudad.
Y es que cada uno de los sectores del gigantesco cielo tejido rinde homenaje a las selecciones que disputarán encuentros en Guadalajara durante la cita mundialista:
El diseño de México en el monumental tejido hecho por Cielo Tejido en Zapopan (Cielo Tejido).
La instalación está inspirada en la figura de una gran serpiente, uno de los símbolos más representativos de las culturas prehispánicas mexicanas, que parece desplazarse entre los árboles y edificios del paseo. A medida que avanza el recorrido, el tejido cambia de tonalidades, patrones y diseños para representar elementos característicos de cada uno de los países participantes.
Desde el Taegeuk, símbolo central de la bandera de Corea del Sur y representación del equilibrio y la armonía, hasta el tradicional sombrero vueltiao colombiano, pasando por una trama inspirada en la Piedra del Sol como homenaje a México y motivos florales vinculados al flamenco español, la obra transforma el recorrido por Zapopan en un viaje cultural que une a las naciones a través del arte y el fútbol.
Detrás del proyecto artístico que envuelve a las selecciones que dejarán su huella en Guadalajara durante la actual Copa del Mundo se encuentra Cielo Tejido, una organización nacida en Etzatlán y fundada por Lorena Ron junto a su madre, Paloma Sciordia. Con más de 200 tejedoras que mantienen viva la tradición artesanal mexicana, el colectivo se convirtió en un movimiento artístico reconocido a nivel internacional y en uno de los grandes exponentes del arte textil urbano.
El talento de Cielo Tejido en la fachada de Casa de México en Madrid (Cielo Tejido).
A lo largo de los años, Cielo Tejido llevó sus creaciones mucho más allá de las calles de Jalisco. Uno de sus trabajos más emblemáticos fue un gigantesco pabellón tejido de 2.850 metros cuadrados que cubrió cuatro calles del centro de Etzatlán, una intervención que incluso obtuvo un récord Guinness. Su arte también llegó a ciudades como Bruselas, Miami y Nevada, además de formar parte de la Expo 2020 Dubai, consolidando un proyecto que combina tradición, identidad y participación comunitaria.
Con el cielo mundialista de Guadalajara, el colectivo vuelve a demostrar que el tejido puede transformarse en una herramienta de encuentro cultural, capaz de unir deporte, arte y patrimonio local en una misma obra, dejando una de las postales más llamativas de la Copa del Mundo de México, Estados Unidos y Canadá.
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