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Dawid Godziek y el circuito de vagones que se grabó en la historia del ciclismo urbano (Red Bull).
¿Te imaginás realizar una serie de trucos en una pista construida sobre un tren en pleno movimiento? Aunque parezca una escena de una película de acción, ocurrió de verdad y tuvo como protagonista al rider polaco Dawid Godziek.
Si hablamos de deporte urbano y disciplinas de alto riesgo, es imposible que no aparezca en escena el nombre de Red Bull. A lo largo de los años, la marca no solo se consolidó como patrocinadora, sino como verdadera impulsora de proyectos que redefinen los límites de cada disciplina. Desde producciones cinematográficas hasta desafíos que parecen físicamente imposibles, la huella de la empresa líder en bebidas energizantes quedó marcada en el ADN del BMX, el skateboarding, el mountain bike y el freestyle, consolidando una vez más su estampa en la materia.

Un tren en movimiento, una pista de menos de tres metros de ancho y una serie de trucos: la hazaña de Dawid Godziek (Red Bull).
Y en los últimos años, Red Bull no solo reafirmó su vigencia como una de las caras más visibles del deporte urbano, sino que también estuvo detrás de producciones deportivas que marcaron un antes y un después en la historia de estas actividades: el feeble grind de Letícia Bufoni desde un avión en pleno vuelo, el descenso extremo de Sandro Dias por la fachada de 22 pisos del Centro Administrativo Fernando Ferrari o el impactante salto de Kris Kyle sobre un monoplaza de Fórmula 1.
Y para no perder la costumbre, la compañía de orígen austríaco volvió a estar detrás de un desafío que parece sacado de una escena cinematográfica. Esta vez, el protagonista fue Dawid Godziek, quien llevó su bicicleta a un terreno tan inesperado como extremo: un tren en movimiento. Tal y como lees. El rider polaco realizó un circuito de trucos (backflip, superman y 720 como más destacados) en una pista de poco menos de tres metros de ancho construída sobre un ferrocarril en marcha.
Desde lo alto de la primera rampa, el recorrido de Dawid Godziek arriba del tren comenzó con un drop preciso que le permitió tomar velocidad sobre los vagones en movimiento. A partir de ahí, lo que siguió fue una combinación milimétrica de técnica y control absoluto: un 360 limpio que marcó el tono del circuito y, luego, un backflip con barspin en el aire, sumando dificultad a una rotación ya compleja.
La línea de trucos continuó con un Superman perfectamente extendido entre rampas y el cuerpo suspendido en el aire mientras el tren seguía avanzando bajo sus ruedas. Tras aterrizar, el polaco volvió a encadenar un 360 antes de ejecutar un seat grab, tomando el asiento en pleno salto. Más adelante soltó ambas manos en un no-hander, demostrando confianza total en la estabilidad del recorrido.
El no-hander de Dawid Godziek (Red Bull).
El punto de mayor exigencia llegó con un 720 —doble giro completo en el aire— seguido de un frontflip técnico que exigía cálculo perfecto en la recepción. Y como cierre, un backflip final sobre una serie de más de diez escalones, sellando una línea que combinó fluidez, riesgo y precisión quirúrgica.
“¿Un circuito en un tren en movimiento? Pensé que no tenía derecho a triunfar. Sin embargo, lo conseguimos, y fue épico”, comentó Dawid Godziek sobre la hazaña.
Antes de que el video viera la luz y recorriera el mundo, hubo semanas de preparación silenciosa. La hazaña no nació sobre las vías, sino en un campo de entrenamiento donde se montó una réplica del recorrido: diez vagones dispuestos como estarían luego en movimiento.
Dawid Godziek, el polaco protagonista de la hazaña sobre rieles (Red Bull).
Dawid Godziek repitió una y otra vez cada sección del circuito, probando trucos, corrigiendo apoyos y ajustando la potencia de cada salto. No se trataba solo de creatividad, sino de precisión milimétrica. Cada impulso debía tener la fuerza exacta, cada recepción el ángulo correcto y cada transición la fluidez necesaria para que, llegado el momento real, el margen de error fuera mínimo.
Pero cuando el tren finalmente comenzó a moverse, el desafío dejó de ser solo técnico para convertirse en una mezcla explosiva de factores imposibles de ignorar.
El primero fue el viento: a varios metros de altura y con el tren en marcha, cualquier ráfaga podría desestabilizarlo y sacarlo de la línea del circuito. El segundo fue la velocidad. Tanto el tren como la bicicleta debían moverse en perfecta sincronía; todo estaba en movimiento menos la pista bajo sus ruedas. Durante las prácticas, el equipo trabajó calibrando y variando la velocidad del tren para encontrar el punto exacto de control. Y el tercer condimento —quizás el más determinante— era que cada truco debía salir tal como estaba planeado. No había margen para fallas ni segundas oportunidades.
Dawid Godziek en pleno salto entre vagones (Red Bull).
Una combinación de viento, velocidad y ejecución perfecta que transformó el recorrido en uno de los desafíos más complejos jamás intentados sobre dos ruedas.
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